Chatarra ideológica. Fascismo tropical.
Escrito por editorial el nacional Miércoles 24 de Abril de 2013 06:15
El portaviones del chavismo sin su capitán a bordo se asemeja a un inmenso buque fantasma que, a duras penas, parece haber atracado (en los variados significados del término) en un puerto final sin destino posible. Como a los viejos barcos de guerra,
Son múltiples las enseñanzas del pasado 14 de abril, de sus antecedentes y secuelas. Me concentraré en dos de ellas. La primera es que no hay chavismo sin Chávez; lo que existe y seguirá existiendo es un movimiento de izquierda radical, pero fragmentado y debilitado. La segunda es que los votos son necesarios para poner fin al régimen, pero no son suficientes.
Quién puede dudar que vivimos en el caos y la destrucción, que la tormenta política que azota a Venezuela no es por un soplo de Dios sino por la locura de los hombres que heredaron un poder sin legitimidad democrática.
El domingo 14 de abril, la aparición de equilibrios inesperados entre el chavismo y la oposición desmanteló en pocas horas la hegemonía política a cuya construcción dedicó Hugo Chávez los últimos de 20 años de su vida. Una situación que por ahora nos coloca frente a tres crisis